domingo, 7 de octubre de 2012

Hoy por primera vez sentí el cariño de mi abuelo, me preparó un té, pero de forma distinta a otras veces, con un cariño particular. La miel que endulzo ese té, la tibieza del liquido en mi garganta dolorida, fue un mimo que desconocia, por lo menos de parte de él. Mi abuelo generalmente me es lejano, no me gusta relacionarme con él, no es de esas personas que me agraden, su marcado racismo, su violencia, son características que me distanciaron de su lado. Pero hoy fue distinto, me tomo desprevenida, me abrazo como a una pequeña, pero no de forma apretada, calculada, sino de modo cuidado, medido, pero seguro y dulce. Me beso en la frente tres veces, muy suave, como diciendo te quiero, no te olvides. Fue la primera vez que sentí un beso sincero de mi abuelo, una muestra de cariño autentica, desde lo más profundo del corazón. No pude evitar sentir que saldamos cuentas. Y a la vez ese instante me sono a despedida. 
En el saludo final mi corazón dijo con un abrazo: yo también te quiero, hasta te  entiendo, no te justifico pero te comprendo y te perdono. Podes ir en paz abuelo, porque acá hay alguien que enciende una luz de alegria en memoria de ese que no sos, pero que hoy, a pasos de ya no ser en este mundo, te gustaria ser.
Qué el sueño eterno llegue como canción de cuna, que te devuelva a tus origenes, que te envuelva de paz.


  

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